La Navidad suele ser una época de celebraciones, comidas copiosas y cambios en las rutinas diarias. Para las personas mayores y dependientes, estos excesos pueden traducirse en digestiones pesadas, desajustes intestinales, aumento de peso o pérdida del apetito en los días posteriores. Por eso, volver progresivamente a unos hábitos alimenticios equilibrados es clave para recuperar el bienestar y la energía, en este articulo Edusan quiere darte una serie de pautas y consejos que ayudaran a que todo vuelva a la normalidad.
A continuación, compartimos consejos prácticos y adaptados para facilitar esta transición tras las fiestas.
1. Recuperar horarios regulares de comida
Durante la Navidad es habitual comer a deshoras. Tras las fiestas, es importante:
Volver a horarios fijos de desayuno, comida, merienda y cena.
Evitar saltarse comidas, especialmente en personas mayores, ya que puede provocar bajadas de energía o mareos.
Priorizar cenas tempranas y ligeras, facilitando el descanso nocturno.
2. Apostar por una alimentación sencilla y digestiva
Después de días de comidas grasas o muy elaboradas, el organismo agradece platos simples:
Cremas de verduras, purés y sopas suaves.
Pescados blancos, carnes magras y huevos.
Preparaciones al vapor, hervidas, al horno o a la plancha.
En personas con problemas de masticación o deglución, es fundamental adaptar las texturas sin perder valor nutricional, algo importantisimo para ellos.
3. Aumentar el consumo de frutas y verduras
Las frutas y verduras son un magnifico aliado por que ayudan a:
Regular el tránsito intestinal.
Aportar vitaminas y minerales esenciales.
Favorecer la hidratación.
Se recomienda introducirlas de forma progresiva:
Fruta cocida o triturada si hay problemas digestivos.
Verduras bien cocinadas al inicio, evitando las más flatulentas los primeros días.
4. Hidratación: un punto clave
Tras las celebraciones, muchas personas mayores llegan con déficit de líquidos.
Consejos prácticos:
Ofrecer agua con frecuencia, aunque no haya sensación de sed.
Alternar con infusiones suaves, caldos desgrasados o gelatinas sin azúcar.
Vigilar signos de deshidratación, especialmente en personas dependientes.
5. Reducir poco a poco azúcares y ultraprocesados
No es recomendable los excesos para nuestros mayores y menos con productos con muchos azúcares, por eso lo ideal es:
Disminuir dulces, bollería y productos muy azucarados.
Evitar sobras navideñas ricas en grasas y sal.
Sustituirlos por opciones más saludables y equilibradas.
6. Mantener una correcta ingesta de proteínas
Las proteínas son esenciales para mantener la masa muscular, especialmente en personas mayores:
Incluir pescado, legumbres, huevos, lácteos y carnes magras.
Repartirlas a lo largo del día para facilitar su absorción.
Ajustar las cantidades según las necesidades individuales.
7. Escuchar al cuerpo y respetar el ritmo de cada persona
Cada persona mayor o dependiente es diferente, y tendrá necesidades distintas.
Si aparece falta de apetito, ofrecer raciones pequeñas y más frecuentes.
Evitar forzar la comida.
Observar posibles molestias digestivas y adaptar la dieta si es necesario.
En resumen desde Edusan aconsejamos a nuestros amigos
La vuelta a la normalidad tras la Navidad debe ser progresiva, flexible y adaptada a cada persona. Una alimentación equilibrada, sencilla y bien organizada ayuda a recuperar el bienestar físico, mejorar la digestión y reforzar la salud general de las personas mayores y dependientes. Cuidar la alimentación es, sin duda, una de las mejores formas de cuidar su calidad de vida.
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